Y entonces nos damos cuenta en tan solo un abrir y cerrar de ojos, que el amor es así, un simple y frágil momento en donde todo puede pasar con tan solo un movimiento sutil.
Pero, ¿qué sucede con el corazón? ¿Es fácil dejar ir eso que siempre deseaste? ¿Realmente eso es el amor? ¿Por qué no lucho más por mí? ¿Qué me hizo falta?
Preguntas, preguntas y más preguntas que se van incrementando, pero ¿y las respuestas? donde quedan. Bueno, estas tan solo se vuelven cada vez más escasas o solo, difíciles de encontrar una respuesta en la actualidad.
Y es que existen varios mitos acerca del amor, que por generaciones hemos escuchado, quizás nosotros incluso hemos presenciado muy de cerca ese tipo de amor, pero no en carne propia, sino en nuestros abuelos o padres, que como muchas familias conservadoras en México 1 de cada 10, aún siguen juntos, y que solo por ellos, una milésima parte de nosotros sigue esperando eso:
El amor verdadero que solo se encuentra una vez en la vida.
Nuestra "alma gemela" o “media naranja”.
Conectar con nuestro hilo rojo.
Encontrar tu alma gemela, en un mundo de billones de personas.
Mitos que han pasado de generación en generación, pero que hoy en día, no sabemos si esto es cierto o solo se convierte en eso, un "mito más". Mismos que no sólo generan una gran controversia en nosotros, sino que, tras la muerte de esa situación tan efímera del concepto “amor”, el valor de ese sentimiento se vuelve cada vez más escaso y diminuto.
Y es que el “amor verdadero” en nuestros tiempos es tan comparable con ese pequeño florero sueco, que tenemos en nuestra casa, de fino cristal cortado, de edición limitada y tan perfectamente frágil, que nos preguntamos si cada centavo invertido ha valido la pena, pero sobre todo, si al tomarlo nos durará para toda la vida o fue una mala inversión porque no sabremos cómo cuidarlo.
Este mismo sentimiento, nos puede llevar a tener los mejores momentos y recuerdos o los peores y más vulnerables psicológicamente, y es que todo depende de cómo actuemos y de que tanto estemos dispuestos hacer para que esta pequeña "inversión" valga la pena en el tiempo que vamos a estar tocando este plano terrenal.
Porque cuando una persona se enamora se vuelve tan fuerte y débil al mismo tiempo, algo confuso, pero muy lógico, pues justo en esos momentos estamos entregando algo que jamás será posible recuperar “tiempo”.
Ese tiempo que estamos dispuesto a invertir y dar por voluntad propia a una persona que no sabemos hasta donde será correspondido, ese tiempo de cuidado, de admiración, de disfrutar esa conexión que genera el vínculo con esa persona y pensar que tanto nos va amar y a entregarse como uno lo hace en ese momento, pero sobre todo, será que nos va a valorar y amar tal y como soy, sin restricciones y limitaciones.
El amor es fácil de dar, pero difícil de entender.
No viene con instrucciones a seguir.
Incluso, no siempre hablamos el mismo lenguaje del amor, un error, muy común y poco hablado entre las parejas.
Pero, ¿por qué será así? Simplemente porque somos clientes diversos, exigentes a nuestra manera y muy especiales y meticulosos.
Sin embargo, debemos de entender que el amor no son restricciones, pero si un entendimiento de como nuestra pareja desea ser amada, de esas modificaciones en nuestras acciones y conductas que sabes, ya no van con el estilo de vida que hoy por elección has tomado para compartir con alguien a tu lado.
Al final, el amor es como ese pequeño florero sueco, que no es capaz de ser remplazado, solo debes de tener esa capacidad para entender que es diferente a todos los demás floreros y que por ende, merece una atención especial.
“El amor verdadero nace, de los tiempos difíciles.” -John Green.